Todas

Noticias ICM

En tiempo de crisis, ¿todo vale?

Cierto, los tiempos están difíciles. Muy difíciles. Y lo están para todos. Lo que seguramente podría diferenciar a las empresas es cómo afrontan estas dificultades. Entendiendo que nadie es poseedor de la verdad, podríamos coincidir en que la empresas y las personas deberíamos ser ante todo honestos y consecuentes con nuestra forma de pensar. Seguro que es difícil pero, al final, debe valer la pena.

¿Por qué es necesario hacer estar reflexión? Pues porque estamos en un mercado, el tecnológico, que adolece de adoptar rápidamente y de forma un tanto inconsciente de términos, conceptos y supuestas nuevas tecnologías que al final llegan a confundir a los usuarios finales.

El mundo de los ISP’s, desde nuestro punto de vista, es la punta de lanza de la aplicación de las nuevas tecnologías. Quizás, incluso, sea el único camino posible para avanzar tecnológicamente. Siempre que hay una tecnología nueva, los ISP’s debemos recogerla, testearla y ponerla en el mercado para que los usuarios finales (particulares y empresas) puedan usarla. El problema aparece cuando la cantidad de las tecnologías a adoptar y la complejidad de éstas hacen que las formas de proponerlas y ofertarlas a los usuarios sea demasiado heterogénea. Las propuestas se pueden explicar de formas muy distintas. Y esto hace que los que tienen que decidir sobre una u otra opción (los clientes), se encuentren desprotegidos o confundidos en muchos aspectos.

Y no es que sea algo nuevo. Que va! La “lucha” comenzó con las cifras. En la primera década del siglo XXI, la publicidad de un ISP se basaba vender, GHz de CPU, muchos GB de RAM, espacio en disco desproporcionado, GB de transferencia mensual, cuentas de correo electrónico… Cifras, cifras, cifras. Y cuanto más grandes mejor. Un oferta buena, se basaba en servidores dedicados (hardware, por supuesto) con 2 CPU’s, 16 GB de RAM, 1 TB de espacio en disco con Raid 1, 2.000 GB de tráfico a Internet, 10.000 cuentas de correo electrónico. Y todo, todo, por 5€/mes. Guau! Decías cuando lo veías. Y es cierto, eran cifras muy atractivas. Lo que no decían era que las CPU’s eran de tecnología SO-HO, módulos de RAM antiguos con relojes de baja frecuencia, discos SATA con Raids por software, anchos de banda ridiculamente pequeños, cuentas de correo en un servidor con excesivo sobreuso… Pero las cifras mandaban.

La promiscuidad, en esta nueva década del nuevo siglo, ha llegado a las tecnologías de la virtualización, los servicios distribuidos, en definitiva, la nube (cloud). Hasta el día de hoy no hemos sabido encontrar una definición clara del concepto “nube”. De hecho, hemos preguntado repetidamente a la gente que más usa la palabra “cloud” y no acaban de saber cómo definirlo de una forma clara, concisa y consensuada. Y nos parece normal que no se pueda definir. Nos parece normal porque en realidad, “nube” no es un concepto, es una suma de concepto. Ni siquiera eso, creo que podríamos decir que es una suma de tecnología complejas y muy potentes. Tan complejas y potentes, que al final explicarlas no es nada sencillo. ¿Qué solución han encontrado los ISP’s y sus fuerzas de venta/marketing? pues sencillo, llamemos a todo “cloud”. NOTA: fijaos que se suele utilizar con “C” mayúscula, curiosa forma de enaltecer el concepto 🙂

“Cloud” es el concepto que recoge en su seno todas y cada una de las ideas que “gurús” de una tecnología tan básica y antigua con el protocolo IP, suelen acuñar para vender más o para diferenciarse. Pero no todo vale. No señor! Eso es trampa. Es la misma trampa que las “cifras” en la primera década. Las tecnologías que se usan dentro del concepto “cloud” son tan variopintas, que aplicamos una picaresca peligrosa y deshonesta (para nuestros clientes), que no es otra que solo utilizar el término en sí mismo. Cualquier tecnología o nombre vale si se adjetiva con “cloud”. Empiezan a surgir conceptos rimbombantes porque “cloud” está ya tan usado que se necesita dar una vuelta de rosca. Por este motivo, al concepto “cloud” le añadimos “critical”, “redundant”, “privado o público”, “híbrido”… humo, al final solo humo.

Y lo bueno que ha tenido Internet, que no es otra cosa que democratizar las posiblidades de hacer negocios on-line, de repente se vuelve en contra de los que defendemos esa democratización. Y se vuelve en contra porque cualquiera puede, de repente, vender “cloud” y venderlo mucho mejor que los demás. Al menos de forma aparente. No solo eso, además, prácticamente a precios regalados. De nuevo, como en la época de las “cifras”, ya no importa qué tipo de Centro de Datos uses, ni la tecnología (hardware) que haya por debajo, ni la capacitación técnica de los recursos humanos. Ya no importa. Parece que ahora, todo vale.

Al contratar servicios que tengan el concepto “cloud”, investigad. Preguntad qué hay detrás de todos esos conceptos, conoced a las personas que lo sustentan, y las tecnologías en que se apoyan. No os llevéis una sorpresa.

En ICM, estaremos encantado de que nos conozcáis 🙂

actualidad, icm
Comenta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Confían en nosotros

autopistas
Doubleyou
Pronokal
Gamo
Ivoox
TheStoryTellers
Saba
Orbital